Entre coronas, niños y kilos

Por  Gabriela Ledesma

Son cerca de las ocho de la noche y el frío cada vez cala un poco más. La casa comienza a impregnarse de un rico olor a chocolate caliente, y un desfile de familiares y amigos pasa atravesando la sala.

roscaDe pronto, la puerta se abre y todos con una gran sonrisa gritan al mismo tiempo: ¡Por fin llega! Así es, apareció la tan esperada… Rosca de Día de Reyes. De inmediato, todas las miradas se fijaron en el centro de la mesa, donde abrieron paso a la reina de la noche. Mi mamá fue la única que se percató que junto con el panecillo  había llegado mi padre, o ¿fue al revés?

La Partida de la Rosca de Reyes que se acostumbra cada seis de enero, para muchas personas es un pretexto  para reunirse con la familia y amigos. Para otros, sólo es una cena más en la que se decidirá a qué casa llegarán a cenar tamales. Y para la mayoría, son un par de kilos más para no perder la figura.

“¿Y por dónde comienzo?” Dice mi prima con cara de angustia al ser la primera en partir el colorido pan. Y yo me pregunto: ¿Por qué es redonda? (El pan claro) Sólo hacen sufrir a la gente que no tiene idea de qué lado comenzar. Pero todo tiene una explicación, no sé exactamente qué tan lógica, pero la tiene: según la tradición cristiana representa el amor de Dios, que como la rosca, no tiene ni principio ni fin. Sin duda, la parte más solicitada es donde se encuentran las frutas cristalizadas que  decoran el pan, pero ésa no es su única función, sino simbolizar las coronas de los reyes y en otras culturas, representan las distracciones que se cruzan en nuestro camino. (Ahora entiendo por qué es lo más rico)

rosca (1)De pronto, mi prima la más pequeña, ríe y señala los piecitos del niño que se asoman en la rebanada que partió mi hermana. Mala suerte, es la primera que tendrá que romper el cochinito para pagar la cena del dos de febrero.

Y muchos dirán ¿por qué un niño y no una niña? No, no es que sean machistas ni nada, es sólo que ese muñequito tan tierno y dulce al que tanto miedo le tienen en esa noche, que en mi opinión, es mejor que el haba que se acostumbraba antes, representa al Niño Jesús y los tiempos en los que la Sagrada Familia tuvo que huir de la matanza de Herodes. Entonces, quien encuentre al Niño, se convierte automáticamente en su padrino o madrina y tienen que llevarlo a bendecir. Claro, sin olvidar celebrarlo con unos ricos y deliciosos tamales.

La verdad, es que puede representar una gran variedad de cosas, pero para muchas personas es una fecha especial para reunir a tíos, primos y amigos que a lo largo del año es difícil que se vuelvan a juntar. Pretextos hay muchos, pero nada como disfrutar de una buena taza de chocolate caliente y una rica rebanada de Rosca de Reyes, acompañados con risas de las tías, chistes malos de uno que otro y los gritos de los más pequeños disfrutando sus regalos de Reyes.

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