Papilla de sueños

Por Graciela Sánchez

Recuerdo muy bien que cuando mi mamá se preocupaba porque no alcanzaba el dinero,  no comprendía por qué no le pedíamos a Santa Claus unos cuantos pesos. O  no entendía porque había adultos que se sentían solos, yo tenía un amigo imaginario que, le gustara o no, siempre estaba conmigo. Todo era más fácil porque la fantasía nos permitía crear, ser y solucionar las cosas de las maneras más inesperadas (pero altamente efectivas)

papillaestelarVeintitantos años después ya parece ridículo pensar que puedo ser una super modelo con solo ponerme el maquillaje y los tacones de mi mamá. Ya no puedo ser bombero con ponerme una caja pintada de amarillo y robarme la manguera del jardín. Ni siquiera en mis momentos más ilógicos me pasa por la cabeza la idea de que si brinco de un sillón a otro, con la ropa interior de fuera, me voy a ver igual que los superhéroes  de la tele ( además ¿Cómo le explico a mi médico que brinqué para poder pegarme a la pared con mi telaraña imaginaria?)

No, los adultos ya no estamos para fantasías. Con la entrega de la credencial de elector se acaban esos mundos posibles. Ya no parece altamente probable ver a un gato con sombrero comprando en el supermercado; ni gente que camine de cabeza. Para nosotros, los adultos, todo está regido por unas fuertes e irrompibles leyes de la lógica; una realidad única e inalterable.

Tenemos bien claro que son los niños los únicos que pueden ser grandes creadores, para ellos la  imaginación es tan espontánea y natural como respirar. Al parecer los adultos obstaculizamos los procesos creativos sin que seamos conscientes de ello.

Remedios-Varo_DragonflyWoman_lg-248x900Nos aferramos a la realidad, nos da miedo que si regresa esa imaginación y esos mundos imposibles, perdamos la cabeza y la sociedad nos diga que estamos locos. Parece extremo afirmar esto pero pensemos ¿Por qué no se nos hace perfectamente normal, y posible, un cuadro de una mujer dándole de comer a la luna? Por supuesto hay personas adultas que se niegan a regirse a una realidad llena de prohibiciones y visiones únicas.

En los años 30´s nació un grupo de pintores que se hacían llamar los “Logicofobistas” es decir, los que le tenían fobia y repulsión a la lógica. Y a nosotros, como adultos que nos gusta organizar todo en grupos perfectamente delimitados, los colocamos con una variante del surrealismo; ese movimiento artístico donde “todo puede pasar”

Al pensar en los individuos que participaban en este grupo, no es difícil imaginarse a un montón de señores con vestimentas extravagantes y grandes bigotes, como Salvador Dalí; o mujeres con vestidos de tehuanas y rebozos amarrados a la cabeza, como Frida Kahlo.

Sin embargo no se necesita ser un excéntrico con una vida llena de tragedias y situaciones especiales, para poder aceptar que se pueden plasmar otras realidades, al menos sobre un lienzo. Y poder ser capaz de crear una convivencia pacífica entre la realidad y la fantasía.

Esto nos lo enseñó una mujer muy normal, con una vida muy normal, y de nombre “Remedios”. Esta niña española amaba dibujar y pintar. Quizá si su padre no hubiera sido un librepensador, hubiera mandado a su hija a médicos y psiquiatras.

De haber sido así, tal vez la niña hubiera sido diagnosticada con una enfermedad en la que se alteraba su conciencia .Quizá  le hubieran dicho que estaba en un estado de onirismo, de manera que tenía delirios; similares a los sueños. Pero con la características de  que estos delirios los tendría en estado consciente. Y le hubieran dicho que por eso Remedios podía expresar y comunicar contenidos imaginarios parecidos a los sueños, pero intercalados con momentos de lucidez

Probablemente le hubieran dicho que el estado onírico es un estado previo a la esquizofrenia y probablemente nunca hubiera llegado a México una pintora que nos enseñara que la imaginación, la fantasía y los sueños, pueden ser plasmados en una pintura

Pero el padre de Remedios Varo prefirió no llevarla al médico, sino alentarla a entrar a la Academia de Bellas Artes, en Madrid.

Gracias a esta familia, Remedios se convirtió en una de las primeras mujeres que estudiaron arte. Convivió con los grandes genios de la imaginación como García Lorca, Dalí, Joan Miró, André Bretón… Pero  no siempre dibujó sueños,  en Venezuela se dedicó al diseño publicitario, la restauración de objetos prehispánicos, e incluso a la ilustración entomológica, o de insectos.

Fue en México, ese país surrealista donde el pensamiento lógico puede ser violado en cualquier momento. Y fue ahí donde Remedios pintó cuadros mágicos que tenían el poder secreto de transportarnos al mundo de las fantasías y los sueños de la niñez. Nos regaló lechuzas escribiendo y alquimistas atrapados en realidades alternas.

De la misma manera que, al crecer, entendemos que no somos inmortales, a Remedios le alcanzó la realidad de la vida, y murió en 8 de octubre del 63 a los 55 años, cuando su corazón se detuvo por un paro cardiaco.

Pero se quedaron sus pinturas, mostrándonos aquella alegría, los sueños, las fantasías, los misterios y la sensibilidad que perdimos al crecer; cuando decidimos asesinar a la creatividad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s