¿Me da una monografía?

Por Sergio Reyes.

niño-y-adulto-caminamos2“Necesito dinero para ropa”, es lo que me digo a mí mismo cuando veo mi playeras “piratas” de equipos de futbol, mis pans de la misma calidad y tenis deportivos. Muchos de mis compañeros de la prepa parece que sabían a lo que se atenían, a que la moda fuera parte de nuestra vida cotidiana. Los hombres usan playeras “casuales” con dibujos como dragones, carros y cualquier cosa que se vea “chida”. Las mujeres tratan de no tropezarse con los tacones, de combinar su blusa con el cinturón y aprender a maquillarse, pese a que se tarden  casi toda la clase probando pinturas y polvo. Me hablaron del alcohol y las responsabilidades del nivel medio superior, pero nadie me dijo que necesitaba ropa “casual” para afrontarlo.

Ni modo, tendré que vestirme de pans, playera y tenis. Paso el día escolar viviendo nuevas experiencias, al llegar a casa necesito material para la tarea de mañana, voy a la papelería, me detengo, veo la hora, me regreso mientras mi hermana me dice “¿Qué no ibas a salir?”, “Sí, pero ahorita están los niños de la primaria en la papelería”, le digo, “Ay sí, los niños”, me dice mientras se ríe, así comenzó el indicio.

Me espero media hora y ahora sí voy a la papelería, no hay mucha gente, sólo un niño de unos 11 años con su mamá, el niño esperaba a que la señora le comprara su material, “un trabajo de los mayas”, leía para sí misma “deme una monografía”, se dirigió al señor que atendía, al leer el reverso del papel la mamá vio que era mucha información, y dirigiéndose al niño le pregunto con un poco de desesperación “¿Cómo le vamos a hacer?”. Yo seguía esperando.

Al ver que su hijo no tenía respuesta, dirigió la mirada al mostrador, “¿Usted no sabe nada de esto?”, preguntó, “No sé nada, la verdad”, respondió un poco tímido.

Al ver que yo seguía esperando, la señora me miró, yo recordaba cuando las monografías eran mi enciclopedia y consultaba todas mis exposiciones en esos papeles de $1.50, entonces la señora interrumpió mis recuerdos y me preguntó un poco más desesperada “¿Tú sabes algo de esto?”, “Sí, los mayas estaban en México y Centroamérica”, vi que no me creía y tomé la monografía mientras le decía recordando mis tareas de historia “Siempre la ubicación viene atrás de la imagen más grande”, efectivamente, ahí estaba la información que la mamá y el pequeño estudiante querían.

images (13)“Ah mira, qué inteligente”, me dijo como muestra de agradecimiento, “¿Ya viste?”, le dijo a su hijo, el niño asintió con la cabeza, “¿Cómo se dice?”, le preguntó en tono imperativo, fue entonces cuando el niño me dijo “Gracias, señor”, le dije “De nada”, mientras me sorprendía bastante el señor. Ellos se marcharon y compré el material que necesitaba, que honestamente, no recuerdo que era.

¿Y si hubiera ido más tarde? No sé qué hubiera pasado, pero ese niño me hizo dar cuenta del tiempo que he estado de pasajero en este transporte que llamamos vida. Me di cuenta que la secundaria había quedado atrás, un pantalón de cuadros, un suéter verde y dos camisas blancas de cuello ya dejaban de ser suficientes en mi guardarropa. Ahora ya no quería dinero para playeras de futbol y pans; lo que quería comprarme eran pantalones de mezclilla, y camisas “casuales”, quizá el renglón “finalidad del dinero” no era el único cambio que había en mi persona, también la edad que delataba mi estatura y mi mirada. Me cambió ese “Gracias, señor”.

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