El gigante ante el espejo

Por Graciela Sánchez

Imagina que tienes un examen del que depende tu calificación,  a las 7 a.m. Llevas toda la semana estudiando, sólo has dormido dos horas y decides salir  una hora antes para evitar cualquier cosa que pueda suceder y ¡llegas 40 minutos tarde!

1167941_557337470968980_54583294_nY la verdad, después de los empujones en el transporte, de que te metan y saquen del metro (sin tu consentimiento) de devanarte los sesos, pensando en otra ruta alterna; pues todas las calles principales de la ciudad están bloqueadas. De manera que después de haber sido aplastado, insultado, empujado, y quizá hasta bolseado; llegas y resulta que no hay examen porque tu profesor nunca llegó.

Para muchos parecería el paraíso. Salvado por una marcha. Sin embargo, esta situación se ha vivido en la Ciudad de México desde hace semana y media. Para los estudiantes es un sueño hecho realidad pero ahora pregúntense ¿Qué piensan sus padres y hermanos cuyo jefe ya los ha amenazado de despedirlos l próxima vez que lleguen tarde?

La razón para convertir una ciudad siempre en movimiento, es un Reforma educativa. Esta reforma los obliga a presentar exámenes de conocimientos para determinar si deben o no conservar sus puestos. Aunque muchos dirían que los profesores son siempre defensores de causas perdidas.

Idealistas, soñadores, luchadores sociales e ingenuos. Aunque estas características no son exclusivas de nuestro tiempo; pues existió un profesor que luchó en grandes movimientos sociales y estuvo contra el peronismo, apoyó la cuba del Ché Guevará; Y terminó siendo exiliado a Francia.

Este profesor creó unos seres imaginarios basados en estas características que identificas a los grandes luchadores sociales, y los llamó cronopios. Pero el profesor Cortázar, que cumpliría 99 años este pasado 26 de agosto,  obtuvo la eternidad gracias a sus cuentos .

Fue uno de los primeros escritores del realismo mágico, donde todo podía pasar. Pero igual que en sus cuentos, la ironía se materializó. Y la palabra “grandeza” de Julio dejó de ser una palabra para convertirse en una realidad que lo saludaba desde el espejo. Pues Cortázar crecía, literalmente, con cada segundo de su vida.

 1368825_557341527635241_1256960133_nJulio vivió con una enfermedad conocida como acromegalia. De manera que no solo la pluma de este escritor era grande; también su hormona del crecimiento. Nunca dejó de crecer. Cada año crecía tres centímetros. Pareciendo una de esas realidades irónicas, sacada de cualquiera de sus cuentos

Su hormona del crecimiento, que la secreta la hormona pituitaria, aumenta con la presencia de un tumor benigno. Lo que le dio facciones más gruesas, extremidades y órganos internos más grandes, dolores de cabeza. Incluso esa voz ronca e interesante, que uno espera en un bohemio, fue resultado del exceso de crecimiento en su cuerpo.

Siempre llevó la enfermedad como su compañera. Le atacaron el asma, las fracturas de huesos, y un estado de salud tan frágil lo obligó a vivir mucho tiempo en su cama;  creando seres maravillosos y realidades irreales

Pero esos años, recostado en camas de hospitales, permitieron que Julio Cortázar probara que las leyes de la física podían ser violadas a su antojo, a través de su realismo mágico, donde todo podía pasar. Con su cuento de “Lejana” demostró que se puede ocupar dos espacios al mismo tiempo. Pues mientras la rica y frívola mujer disfrutaba de tés y galanes; la otra Alina Reyes pedía dinero en un puente, después de haber sido golpeada por su salvaje marido y “ ella podía sentir el dolor de la mujer del puente”

Pero también nos ayudó a llevar al máximo nuestros sentidos. A escuchar los gritos de la víctima asesinada, saliendo desde las hojas de la novela que leía. O conocer a aquel hombre que va a ser sacrificado ante los dioses, mientras sueña que es un motociclista recuperándose en un hospital ( en una época donde eran las hierbas la única medicina existente”

Como buen cronopio, Cortázar era un escritor bohemio y  enamoradizo. Contrajo matrimonio en 1953 con la traductora argentina Aurora Bernárdez. En 1967, tras separarse, se relaciona con la lituana Ugné Karvelis y su tercera pareja , segunda esposa, fue la escritora canadiense Carol Dunlop.

“Osita empezó a declinar, víctima de un mal que creíamos pasajero”

Carol o su “osita” murió a causa de una enfermedad desconocida, que hoy ya tiene nombre y apellido. Y dos años después, el enamorado Cortázar muere, segpun dicen la versión oficial, por un exceso de glóbulos blancos en su médula ósea; que hoy llamamos leucemia.

Sin embargo, Carol y Cortázar compartieron más que su amor, compartieron la causa de la muerte. Ésta se trata del SIDA, de acuerdo a varios biografós del escritor.

Llevándose el cuerpo de un gigante, pero inmortalizándolo en la historia de los soñadores cronopios, las rigurosas famas y algunas instrucciones para llorar

No  había un desorden que abriera puertas al rescate, había solo suciedad y miseria. Vasos con resto de cereza, medias en un rincón, una cama que olía a sexo. Una mujer que me pasaba la mano fina y transparente por los muslos, retardando la caricia que me arrancaría por un rato esa vigilancia en pleno vacío, demasiado tarde siempre…

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