Primera escena

 Por Jonathan González

La lluvia de verano amenaza con hacer de las suyas esta tarde, por lo tanto suspendo,  la caminata que tenía destinada para este día. Dicen que siempre debemos contar con un plan B, y creo el plan de toda ocasión es una buena película, el problema existencial es ¿cuál ver?

ESotSM.origMilitan muchos parámetros para elegir como ocupar dos horas de tu vida frente al televisor o en el cine: director, actores, recomendación etc. Pero la más importante a mi forma de verlo, es el estado de ánimo con el que me encuentro esta tarde. Las películas son fieles compañeras de la memoria emotiva, podemos asaltar  esos recuerdos guardados y hacerlos cómplices de esta tarde lluviosa.

Busco un territorio neutral, la comodidad conduce esta escena, decido abandonar esta realidad y comenzar a vivir con la visión de otros. Existen cintas que la primera ocasión que las ves te parecen muy buenas, en la segunda ocasión te parecen geniales, y en la tercera parecen ser vivenciales ( digo a todos nos ha pasado algo de película; donde podemos acusar al director de espiarnos)

La memoria emocional, nos permite fijar los recuerdos a partir de las emociones, etiquetándolos de acuerdo con nuestras emociones: cuando algo nos conmueve, nos hace reír o nos produce placer somos capaces de recordarlo más fácilmente.

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Decido entregar mi tarde a una cinta que habla precisamente de la memoria, “eterno resplandor de una mente sin recuerdos”  comprendo que cada escena de un filme puede representar fragmentos de mi vida. Llego a creer que el director se robó expedientes de mi vida para realizar el argumento de este filme.  

Si uno revisara  la lista de películas que ha observado literalmente ha vivido otras vidas. Buenas, malas, angustiantes, pero sobretodo; complementarias a nuestra realidad. El whisky con hielos me relaja mientras observo el desarrollo de los personajes, que tienen todo menos un final feliz. En esta ocasión el plan B resulto ser excelente. Mientras tanto el día lluvioso sigue  su curso y la memoria emotiva hace de las suyas dejando escapar unas lágrimas que ruedan por mis mejillas.

Necesito de un buen director, productor pero sobre todo de un buen guionista que reescriba no mi memoria si no el rumbo de mi vida. Día a día el argumento de nuestra película está en que todos nos observan como los actores de vida que somos y aunque sabemos cuál es el final el proceso es la razón de ser los guionistas y protagonistas de esta historia.

 

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