Historia de un caballero

Por Omar V. M.

El caballero, una figura casi mítica, desvanecida entre las tergiversaciones del cine y la televisión contemporáneas, entre las interpretaciones de Disney y Hollywood.

Pero cómo vivían los caballeros, que pensaban, cómo se comportaban, el Historiador Medievalista George Duby nos lleva a conocer la vida de los caballeros, en especial la vida de uno de ellos; Arnoul, hijo de Baudoin conde de Guînes y señor del castillo de Ardres, en su obra El Siglo de los Caballeros (La Chevalerie).

caallero1En este Libro, Duby narra, con base en la historia escrita por Lambert, sacerdote del castillo de Ardres quien además de decir la misa en el castillo se dedicó a relatar las hazañas de Arnoul y sus antepasados, la vida de éste caballero, desde sus infancias hasta su vejez ya como conde de Guînes.

El autor describe cómo vivían los caballeros de aquella época (s. XII y s. XIII), cómo eran las casas y los castillos, en verdad distintos a las “arquitecturas abracadabrantes” mostradas por Disney, cómo era la relación de los Señores (Sires) y sus vasallos quienes “habían jurado ante Dios serle fiel, no hacer nada que pudiese perjudicarle”, cómo era la educación de los hijos, destinados los mayores a la caballería y los menores al sacerdocio, y de las hijas destinadas al hogar, al hilar, al tejido, al resguardo de los adornos, ropas y reservas de alimento.

Al describir las infancias, que son los largos años de formación, de Arnoul, Duby nos muestra como el futuro caballero, sacado del hogar materno desde alrededor de los seis o siete años de edad, era entrenado frecuentemente por su tío materno o por el señor de su padre, como fue el caso de Arnoul, quien fue enviado a la morada del conde de Flandes.

La caza, el empleo de las armas y del caballo formaban parte de la formación del caballero. Durante el periodo de aprendizaje, el futuro caballero servía de escudero a “su padre adoptivo y a sus caballeros”, transportando sus pertrechos, especialmente su escudo, prestándoles ayuda si eran desmontados en una pelea.

Pero la formación caballeresca no se limitaba a ejercitar el cuerpo, los futuros caballeros debían aprender a comportarse de forma decorosa y juiciosa, a hablar con soltura y ser amable. De esta forma Geroge Duby nos enseña la importancia que para los caballeros tenían la lealtad, la mesura, la largueza y la cortesía: las virtudes caballerescas.

caballero2Así, aun cuando por lo general, los jóvenes eran matrimoniados alrededor de los 14 años, no era sino hasta que contaban una veintena de años cuando lograban concluir su formación y eran armados caballeros.

Arnoul, nos dice Duby, una vez armado caballero, “no retuvo de su educación caballeresca otra cosa que lo que podía satisfacer su vanidad y su vanidad y su afición al placer”.

Duby nos muestra que “La guerra era la razón de ser de la caballería”, era “la principal diversión de la nobleza”. Siempre había un buen pretexto para hacer la guerra, las disputas sólo se mitigaban durante el otoño e invierno cuando el clima impedía a los caballeros luchar.

En la obra se señala que “desde el nacimiento de la caballería, los hombres de Iglesia denunciaban (…) las ‘malicias’ de esa ‘milicia’”, y obligaban a los caballeros a jurar no atacar a la población indefensa ni los lugares de culto, así mismo, el rey estaba obligado por juramento a defender el orden público. De este modo surgían las “batallas” o combates singulares para resolver querellas, y los “torneos”  para “contener la turbulencia de la caballería.

Los torneos eran para Arnoul su placer favorito y principal fuente de ingreso, pero la condena de los clérigos y una nueva cruzada motivada por la reconquista de Jerusalén por los musulmanes llevó a su fin a los torneos.

De esta manera la era dorada de los caballeros llegaba a su fin, iniciaba la era de los mercenarios. Ya no se luchaba por honor sino por dinero.

El Siglo de los Caballeros de George Duby  es un texto destinado a los jóvenes, las ilustraciones y los pasajes de grandes caballeros como Roldán, Guillermo el Mariscal y Ricardo Corazón de León, hacen de esta una obra entretenida y fascinante.

George Duby, “El Siglo de los Caballeros (La Chevalerie)”, Alianza Editorial S. A., Madrid, 1995.

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