Nos encontramos

Ana Lilia Chávez Maturano

Te encontré en los enredos de un pasado que ansiaba hacerse presente, entre el ruido desquiciante y el olvido impuntual. Te miré como se mira aquello que se recuerda pero no se conoce, como una memoria nítida de un tiempo borroso.

Me encontraste sin saberlo porque no estaba en tu memoria, era sólo un recuerdo armado por comentarios externos, un nombre más en la lista de conocidos, la imagen actualizada de un rostro de otro tiempo. Me miraste como se mira un retrato agradable que, sin embargo, no representa nada.

Te encontré entre la penumbra ahogada en humo de cigarro y el olor a alcohol, tu sonrisa calló el estruendo de la música y mi risa se congeló. Te encontré justo en el momento en que no te buscaba, cuando había decidido no hallarte. Te quería lejos de mí porque aún sin conocerte sabía que llegarías a cambiar todos mis planes, a instalarte en mi vida cuando sólo añoraba la fugacidad del beso furtivo.

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Me encontraste entre el ruido del mundo que no callaba el de tu interior, detrás de una sonrisa que no te alegró, de una palabra que no escuchaste, de una historia que no querías comenzar.

Nos encontramos en el momento perfecto para hacerlo todo mal, para jugar a querernos y herirnos de verdad. Nos engañamos viviendo un presente entre las sombras de un ayer que no podíamos soltar, nos mentimos creyendo que iba a funcionar. Y a pesar de todo, creamos algo real.

Nos reencontramos en el instante exacto para cambiar el final, en el momento justo que nos enteramos que no todo había estado mal, que los errores se convierten en aciertos cuando te llevan a conocer la verdad. Nos reencontramos cuando el pasado por fin se quedó en su lugar, cuando el presente no era perfecto pero sí preciso para volver a comenzar.

Nos reencontramos porque no pudimos hacernos recuerdo, ya estábamos tan dentro del otro que salir ya no era opción. Nos reencontramos porque por fin decidimos ser valientes, bastaron unas horas juntos para enfrentar la verdad: no nos íbamos a olvidar.

Ahora estamos aquí, seguros de que no necesitamos más que acompasar cada uno de los cien mil latidos diarios de nuestro corazón.

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