Contracorriente

Por Graciela Sánchez

-¿Y los nietos para cuándo?

De nuevo pongo los ojos en blanco. Últimamente esta pregunta invade cada conversación inocente que pretendo sostener con mis padres.  Y parece que se vuelve más frecuente conforme se acerca mi cumpleaños. Cada día me acerco más a los peligrosos treinta.

images (6)Me gustaría creer que esta actitud es exclusiva de mis papás y que ningún otro joven veinte o treinta añero lo padece. Pero estaría equivocada. La gran mayoría de mis amigos solteros son sometidos a este cruel interrogatorio durante bodas, comidas, bautizos y cuantos eventos familiares haya en esos años.

Yo me quejaba sobre esta situación con una buena amiga, que es socióloga: Le platicaba que no quería hijos, al menos no en este momento. Mi abuela me había tachado de pecadora, mis tías de egoísta e incluso, una vez, mi mamá me dijo que mi comportamiento era anticonstitucional .

Le comentaba que los argumentos se me hacían ridículos y no entendía  el porqué tanta preocupación por mi vida reproductiva. A lo cual mi amiga sonrío y me explicó que no era culpa de ellas, sino una cuestión generacional.

Me decía que a mi abuela le costaba creerlo pues su generación había sido muy conservadora, a ella le habían enseñado a vivir para tener siempre atendido y contento a su marido. A mi mamá le tocó el auge de los derechos de la mujer, aunque siempre le resonaba la educación sumisa que mi abuela le había dado (y que hasta ahora trata de hacerlas empatar una con otra).

Pero mi generación ¡vaya que nos ha tocado cambios! Nosotras crecimos viendo con total naturalidad que las mujeres trabajen, se mantengan y decidan sobre sus vidas y cuerpos. Los desnudos, los anticonceptivos, las mujeres con mucho poder y el sexo en los medios , se nos hace una parte muy natural y cotidiana del mundo.

107365__has_an_awesome_sense_of_humorNo quiere decir que las mujeres (y los hombres) de mi edad no quieran tener hijos. Si esto fuera, los humanos estaríamos condenados a la extinción. Son solo algunas personas las que no están dispuestas a cambiar todo lo que tienen , por pañales y biberones.

Esto pasa, normalmente, a hombres y mujeres que tienen puestos laborales para los cuáles es de suma importancia dedicarle mucho de su tiempo.  De hecho, los sociólogos dicen que el que una mujer  tenga que decidir entre su trabajo y una familia no es por egoísmo o  una actitud “anticonstitucional”. Sino porque el mercado laboral no suelen tener consideraciones especiales a las mujeres embarazadas o a los padres que tengan que salir corriendo de la oficina porque su hijo está enfermo en casa.

-¡Ni digas!  Porque el día que tu marido te lo pida, le vas a dar un hijo

– ¡Ay mamá! Pues quien decide aquí soy yo, no él

-¡Ay sí! ¿Y cómo le vas a hacer? Siempre puedes quedar embarazada

-¡Pues para eso sirven los anticonceptivos mamá!

-¡Pero el condón tiene un 1% de probabilidad de fallar!

-¡Pues me tomo la píldora del día después!

En ese momento mi abuela dio un respingo y  me vió como el diablo encarnado- ¡Eso es aborto!

Quise explicarle que muchas mujeres agradecimos que hace 3 años la píldora del día después bajara su precio.  En mi país por lo menos (México)  por solo 200 pesos te olvidas de mareos, nauseas y patadas en el estómago.

-No abuelita,  no es abortiva. La píldora no elimina al óvulo fecundado, sólo le corta el camino al espermatozoide para que no llegue a implantarse.

No se ve muy convencida pero decide ignorarme.

facetasLa verdad es que en muchas ocasiones  he pensando que, quizá, a mi instinto maternal se le olvidó llegar cuando nací. Mis amigas se derriten cada vez que ven un bebé y sienten el instinto de protegerlo. Yo los observo y me digo “Ese niño es lindo” o “Deberían ponerle más atención a ese niño” y continúo mi camino.

El día que me gradué me dijeron que mi regalo era ver a un bebé en brazos. Mi mamá aún se ríe cada vez que recuerda mi rostro en ese momento “ tu sonrisa fue más artificial que comercial de pasta dental”

El psicoanálisis cree que el deseo de tener un hijo no responde a una necesidad vital de las mujeres, sino que es necesidad particular de cada mujer, dependiendo del pensamiento y manera de entender la vida. El instinto maternal se cree, es algo con lo que nacemos. Pero no todas las mujeres lo desarrollamos.

Según cuentan, se observa este instinto en las niñas pequeñas que juegan. No saben que van a ser en el futuro , pero tienen bien claro que quieren ser madres algún día. De niña yo iba para todos lados con mis libros en una mochilita. Incluso mi mamá me llevó al psicólogo para que viera si había algo mal en mí.

Sin embargo, todos me aseguran que durante el embarazo y después del parto nuestro cuerpo se pone en funcionamiento (física y emocionalmente) para despertar nuestro “instinto maternal”.

Finalmente, la discusión con mi madre no ha llegado a nada. Sigue queriendo demandarme por no querer establecer una familia tradicional como le enseñaron a ella. Pero cumpleaños a cumpleaños, veintitantos a veintitantos, no puedo dejar de sentirme afortunada.

Nací en un momento de la historia donde puedo ser libre de decidir mi vida, mi profesión y mi familia. No hay manera de interrumpir mis sueños, sean los que sean. Después de todo, muchas mujeres creyeron y pelearon por que sus hijas fueran lo que ellas quisieran.

Hoy puedo celebrar mi cumpleaños en un bar o en un restaurant. Yo puedo entrar al establecimiento que yo quiera, puedo reirme y hablar muy alto sin que ningún hombre que lo impida. Puedo comprar, comer, beber y pensar lo que yo quiera. Al final, creo que la petición de mis padres y abuela tendrá que esperar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s