La Ciudad de México: Calzada de Tacuba

Parte I

Por Jothan Balderas

Es la noche del 30 de junio de 1520. El conquistador Hernán Cortes y sus hombres se encuentran sitiados en el palacio de Axayácat. Llevan días siendo atacados por los mexicas y sus provisiones se agotan. Días antes, Pedro de Alvarado, perpetuó un ataque a la nobleza mexica, que se encontraba desarmada, durante la fiesta de Tóxcatl, lo que provoco la ira de los habitantes de la gran Tenochtitlan.

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El Huey Tlatoani Motecuhzoma (Moctezuma) – que Cortes mantenía como prisionero –  trata de calmar a la gente, pero el pueblo se llena de cólera y lo desconocen como rey, le lanzan piedras y flechas que le provocan la muerte – aunque se dice que fueron los propios españoles quienes lo asesinaron –. Han decidido salir de la ciudad protegidos por la oscuridad. Es una noche con una pequeña pero constante llovizna que afloja las cuerdas de las ballestas y moja la pólvora. Cortes, sus hombres y los aliados Tlaxtaltecas salen del palacio y toman por la calzada de Tlacopan (Tacuba), inician su escape ,aproximadamente en lo que hoy es el cruce de República de Brasil y la Calle de Tacuba, mismo lugar en donde inicia nuestro recorrido.

La calle de Tacuba es la más antigua de nuestra ciudad, y tal vez es la más antigua del continente. Este camino conectaba la ciudad de México-Tenochtitlan con el pueblo de Tlacopan, hoy conocido como Tacuba, que ahora está dentro de la gran mancha urbana de la Ciudad de México. Fue la única calle cuyo trazo fue respetado al momento de planear la nueva ciudad luego de la destrucción de la otrora capital del imperio azteca.

Ha sido testigo de historias tan insólitas como la de un extranjero que admirando la fiesta del día de la Ascensión del Señor preguntó a un mozo: “– ¿Ahora debe ser en el cielo muy grande la función? –Considérelo usted, señor. ¡Quién pudiera ir a verla!”. En ese momento el extranjero le disparó en la cabeza al sirviente para que pudiera ir a ver el festejo

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Lo primero que encontramos al caminar por esta calle es el edificio donde estuvo la primera imprenta de la ciudad, fundada por el Dr. Juan Ignacio Ma. De Castorena Y Ursua. Fue un periódico llamado “Gaceta de México” que tan solo duró 5 meses. Cerca de este lugar se colocó el primer reloj público de la ciudad.

Cruzando la calle de Palma, en el número 71 se encuentra la panificadora La Vasconia, considerada la más antigua de la ciudad, fue fundada en 1870.

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Llegando a la esquina con Isabel La Católica, se encuentra una antigua casa con fachada de tezontle, esta casa tiene un aplaca que dice: “Desde esta esquina hasta la de Empedradillo y Plateros estuvieron las casas de Cortes 1524.” En este lugar se dio una de las historias más tristes de la ciudad ya que aquí habitó doña Josefa Sánchez Barriga, esposa de Juan de O’Donojú, quien sería el último virrey de la Nueva España, aunque en realidad nunca tomó cargo ya que a su llegada se firmó el acta de independencia de México. Un mes después O´Donojú murió a consecuencia de una pleuresía.

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A doña Josefa se le asigno una pensión de 1000 pesos mensuales, pero a la caída de Iturbide y por los problemas económicos en los que se encontraba la nación, esta pensión se interrumpió. Olvidada doña Josefa sobrevivió vendiendo sus posesiones hasta que en 1833 fue demandada por el Duque de Terranova y Monteleone, y su apoderado Lucas Alamán por la cantidad de 2380 pesos, que era el equivalente a dos años de rentas vencidas. Sin hogar, doña Josefa termino sus días en 1842 victima de indigencia, se dice que en sus últimos días solo sobrevivía alimentándose de café. En frente se encuentra la casa que fuera propiedad de Manuel Payno, que también habitó Josefa Ortiz de Domínguez.

En el número 48 se encuentra una construcción de entre los siglos XVIII y XIX. En una de las habitaciones de este edificio, “Elisa” (Como se le conoce en los poemas y cuyo nombre real era Guadalupe) encerró a su novio, Francisco González Bocanegra, y no lo dejó salir hasta 4 horas después, cuando Francisco deslizo debajo de la puerta los versos que habrían de convertirse en el Himno Nacional Mexicano, que se estreno el 16 de septiembre de 1854.

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Avanzando unos metros encontramos el famoso Café de Tacuba que se fundó en 1912. Su propietario era don Dionisio Mollinedo Hernández. Entre algunos de sus clientes se encuentran Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, José Vasconcelos y Alfonso Reyes. La esposa de don Dionisio, Josefina García, era dueña de una gran belleza, se dice que Agustín Lara le compuso “Señora Tentación” y Alfonso Esparza Oteo “Ojos Gitanos”.

 En la parte posterior se ubicó el primer hospital psiquiátrico para mujeres, que era atendido por monjas, cuenta la leyenda que una de esas religiosas fue asesinada por una paciente del hospital y que su alma aún deambula por el lugar.

 En la esquina con la calle de Bolivar se ubica el Antiguo Templo de Santa Clara, que hoy es la Biblioteca del Congreso de la Unión. Cruzando la calle está el Antiguo Hospital y capilla de Betlemitas, que hoy es el Museo Interactivo De Economía.

 Este lugar fue una vecindad hasta los años 80´s y también fue una escuela donde s vivieron momentos muy tristes porque se cuenta que los monjes betlemitas eran maestros muy crueles y que de aquí viene el dicho “La letra con sangre entra”.

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A un lado, con el número 15, encontramos el Palacio de Marmol, fue mandado a construir por la familia De Teresa y Mier a finales del siglo XIX, con el estilo europeo que caracterizó a la época. El lugar, después de ser casa habitación, fue, entre otras cosas, gimnasio, cine y hogar de grupos de inmigrantes. Vale la pena conocer el edificio y admirar el extremo lujo con que fue construido.

tacuba9Lo siguiente es la plaza Manuel Tolsá, un lugar que no le pide nada a las plazas europeas. Aquí se encuentra el Palacio de Minería, construido entre 1797 y 1813 y la escultura dedicada a Carlos IV (El caballito), ambas obras de Tolsá. También podemos encontrar el Palacio de Comunicaciones, otra edificación del porfiriato construida con extremo lujo. En la calle de Xicoténcatl se encontraba una capilla, adjunta al antiguo Hospital de San Andrés, que se ubicaba en los terrenos del Palacio de Comunicaciones, aquí fue depositado el cadáver de Maximiliano

Finalmente, unos metros más adelante, al llegar a la esquina con Eje Central, encontramos el Palacio Postal, que ocupa un terreno donde se ubicó la casa de la princesa Tecuichpo, hija de Motecuhzoma y esposa de Cuauhtémoc, y enfrente la casa del conquistador Hernán Martin, quien fuera herrero y uno de los artesanos que construyeron los bergantines que sitiarían a la ciudad de  Tenochtitlan.

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