¿La comida del futuro?

Por Karla Rodríguez

Fotos tomadas de www.facebook.com/lek.son.3

-¡Mesero! ¡Mesero! Hay un insecto en mi sopa.

-Pues claro señorita, en este restaurante servimos platillos de diferentes regiones de México, no por nada se llama el rincón de la entomofagia (le dije al jefe que ese nombre no decía nada, yo le hubiera puesto “La cucaracha”).

374067_205176812948053_107936984_n– ¡¿Qué?! Esta diciendo que todo lo que sirven aquí lleva insectos, eso no me lo dijeron cuando me lo recomendaron, por favor tráigame la cuenta.

–  Que extraño señorita, este lugar es conocido justo por sus platillos con insectos, pero no se vaya, la invito a probarlos todos son muy buenos.

– Es inconcebible, un amigo del trabajo me recomendó este lugar, dijo que era la mejor comida gourmet del rumbo, tal vez me estaba  jugando una broma porque no le entregué los reportes a tiempo.

-Pero…

-No se diga más tráigame la cuenta, no voy a comer algo tan sucio.

-No quiero contradecirla señorita, ya que el cliente siempre tiene la razón pero en este caso… no. Le aseguro que nada de lo que se sirve aquí le ocasionará ningún daño, todo lo contrario.

– Esta diciendo que quiere que me coma una cucaracha, pero ¿Qué clase de persona haría eso?

– Bueno, aquí solo servimos cucarachas acuáticas y todas son de criaderos especializados, muy  limpias por cierto, realmente aquí no nos dedicamos a cazar lo que servimos y dudamos mucho de las cucarachas de la basura.

528007_193297587469309_72256355_n–  ¡Ve, me da la razón! esos bichos se arrastran entre lo peor, por eso son algo tóxicos.

– Algunos sí, pero le repito, ninguno de ellos se sirven aquí, nuestro chef conoce perfectamente las especies que son comestibles. (Aquí entre nos, yo también le tenía aversión a comer insectos hasta que entre a trabajar aquí, yo solo servía y nunca probaba nada, cuando pasaba a la cocina y veía a todos esos insectos casi vomitaba, pero ahora ya no). Todo fue gracias a un comensal que viene todos los viernes, puedo presentárselo si quiere, seguro le hará una buena recomendación del menú.

– No gracias, prefiero ir a comer mariscos a otro lado.

– mmm mariscos, a mí también me gustan y solo por curiosidad ¿cuáles son sus favoritos?

– Pero que impertinente es usted, creo que eso no le interesa, tráigame la cuenta del vino por favor.

– Vamos señorita, solo por curiosidad.

–  Pues me gustan los camarones y los ostiones ¿por qué? ¿Qué tiene eso de interesante?

183762_188007914664943_1949370434_n– Uy señorita, se acaba de contradecir usted misma, me dijo que no comía insectos porque se alimentaban de lo peor o algo así y luego me dice que le gustan mucho los camarones y los ostiones. No es por molestarla, pero ha de saber que los camarones son medio carroñeros y los ostiones filtradores y que conste que no es por molestarla porque a mí también me gustan mucho, lo que quiero decir es que…

-Bueno pero que usted no sabe guardar silencio, se me va el apetito con sus comentarios.

– ¿Entonces que le traigo?

-La cuenta

-¡Qué casualidad! justo acaba de llegar el joven que le comente, deje le llamo para que se siente con usted.

-¡¿Qué?!

– Buenas noches, ¿Qué pasa Germán? ¿Para que soy bueno? Veo que está ocupada mi mesa de siempre.

– Sí señor, justo por esta bella señorita que pidió  le dé una recomendación del menú.

– jeje no es precisamente eso…¡oh perdón! buenas noches señor, en realidad yo ya me iba.

-No, está bien, quédese. Esta noche hay un plato especial que es excelente para compartirse entre dos personas, yo invito.

–  Muy bien, esperen aquí que ahora mismo se los traigo.

557368_179230538876014_1353829213_n-Gracias Germán.

–  (Ese mesero se salió con la suya) Veo que usted es cliente frecuente de este lugar.

– Si, me gusta venir los viernes porque hay buena variedad de comida.

– ¿Ese mesero siempre es tan impertinente?

–  Pues… es buena persona, pero está un poco loco. Pasando a otra cosa, le aseguro que le va a gustar el platillo que van a traer, son grillos hervidos, servidos con rodajas de vegetales y un toque de vinagre, en realidad es mejor de cómo suena. Veo que ya había pedido una sopa.

-Sí, pero no pude comerla, no me agrada ver las patas de los insectos flotando en mi plato  y mucho menos ver sus ojos.

– En un principio me pasaba lo mismo, pero luego me di cuenta que era solo un prejuicio porque me gustaban caldos con animales con muchas patas como el de camarón.

-Es curioso, el mesero dijo algo parecido, creo que intentare probar un poco.

– ¡Anda,veras que es bueno!  y el segundo plato, serán gusanos de maguey, tostados y servidos en tortillas hechas a mano con guacamole.

– No suena mal y esto… tampoco sabe mal.

– Te lo dije, no sabe mal, todo depende de la preparación, de postre sirven galletas hechas con harina de hormigas o chapulines cubiertos de chocolate, las primeras no tienen para nada la forma del insecto, quizá ese sea tu fuerte.

– Cada cosa que se le ocurre a la gente.

269618_183968551735546_129781942_n– ¡Te asombraría si te digo que esto no es reciente!… Claro, se usan otros ingredientes en la preparación pero en realidad esta costumbre de comer insectos es antigua. Ha sobrevivido por la gran diversidad de ambientes naturales y la cultura, aunque actualmente es menos común, ha cobrado importancia por las características nutricionales, de recolección, comercialización y de gastronomía que tiene todavía mucho por aportar.

-Jajaja nutricionales que puede tener un chapulín de nutritivo.

– Tienen buenos niveles de grasa, proteínas con algunos aminoácidos esenciales, vitaminas sobre todo del grupo B y buenas cantidades de minerales que incluso te podría enlistar: fósforo, potasio, sodio y calcio que los hacen buen alimento.

– Pero seguro eso es en el interior que esta baboso, porque no creo que las patas y el caparazón sean comestibles.

– Es cierto que los insectos están recubiertos de una sustancia dura que se llama quitina, y aunque esta no se puede digerir no es un obstáculo para el consumo de insectos porque muchos se cocinan en sus fases tempranas como huevos, larvas o pupas, antes de que se haya endurecido la piel. ..Si no te parece esa idea, solo quítales la cubierta a los adultos, aunque eso es muy laborioso y estarías eliminando una buena fuente de fibra, tan necesaria hoy en día en nuestra dieta.

– Parece que sabes mucho al respecto, por cierto ¿cómo te llamas?

-Alejandro y usted señorita ¿Cuál es su nombre?

– Mariana, soy una despistada que está aquí por casualidad.

– Me alegro mucho de la casualidad, la invito a comer la siguiente semana aquí a la misma hora, si le agrada podemos hacerlo rutina y nunca se va a aburrir porque en México se cocinan alrededor de 504 especies de insectos ¡imagínese todos los platillos que se pueden hacer con eso! así que nos queda un camino por recorrer.

-Me parece muy buena idea y acepto la invitación ¿Qué le parece si pedimos otra botella de vino?

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