Relativo

Por Jonathan González

Voy caminando por la calle. Un auto se aproxima, me avienta las luces. Me hago a un lado para que no me atropelle. Sigo sin un rumbo fijo por la calle de reforma, tengo que hacer tiempo hasta las 6.

Ojalá eso de hacer tiempo fuera cierto y no sólo una frase hecha. Sería magistral poder fabricar tiempo, manipularlo a mi antojo. Inyectaría segundos enteros a mi reloj de vida. Las personas vivirían eternamente agradecidas con mi trabajo, por lo menos un gran porcentaje de la población utilizaría momentos inolvidables para ser feliz.

Fotografía de: Cuarto obscuro

Evitaría ese tiempo del futuro que me presiona el corazón y pregunta incesantemente ¿Qué harás, a donde irás, que serás en esta vida? Podría quedarme quieto observando el paisaje mientras tomo una taza de café caliente y disfruto de mi libro favorito. Podría reponer todos los minutos o las horas sin remordimiento de no haber vivido al cien.

A cada paso que doy imagino todas las peripecias que podría hacer. Una de ellas asalta de pronto mi mente. Podría coleccionar esos segundos de tu mirada. Las milésimas de tu sonrisa. Los minutos de esas charlas interminables, las horas de tu compañía.

Ni pensar que todo se dio sin planearlo. Se que odias esa parte de la vida procesada y casi digerida que muchas parejas llevan acabo para evitar discusiones improvisadas y absurdas (cabe destacar que es solo en teoría ya que algo siempre sale mal) paradójico lo sé, pero así deja ir uno esta vida.

Sé que si pudiera inyectar tiempo al tiempo, mis momentos a tu lado jamás se extinguirían. Regresaríamos al punto de partida, donde la razón es el acompañante incomodo del amor.

El verdadero enamoramiento parece ser que sobreviene cuando se produce en el cerebro la feniletilamina, compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas. Al inundarse el cerebro de esta sustancia, éste responde mediante la secreción de dopamina (neurotransmisor responsable de los mecanismos de refuerzo del cerebro, es decir, de la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que proporciona placer).

Al ver tus ojos comúnmente,a distancia, sé que mi tiempo se detiene. Entro en un mundo paralelo, como si me sumergiera en un chapuzón y logro escuchar mi corazón que se acelera mi respiración entra en un ritmo inusual, me sumerjo en mis pensamientos. Dicen que los ojos son el puente del alma, eso para mi es asquerosamente poético, pero podría fabricar tiempo para observar ese rostro que me transmiten la tranquilidad que en ocasiones hace falta en esta vida.

Sigo mi camino sobre reforma, mis pies parecen estar con un piloto automático, sigo produciendo tiempo y fantasías, dirían los que sabes pensando en la inmortalidad del cangrejo, elaborando castillos en el aire. En fin la realidad llega a mi cuando una dama de buenos modales me saca de mi letargo y a al grito de -fíjate pendejo- me doy cuenta que el lapso se esfumo y siendo 5:58 tengo que correr a mi trabajo, ya que no beneficie ni eyecte tiempo a mi vida, pero es hermoso perder mis minutos pensando en ti.

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2 comentarios en “Relativo

  1. Caminar y pensar… nada más te falto la música y hubieses descrito mi fin de semana pasado…

  2. Y al final, sí saliste atropellado mi hermano… así es esto.

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