Mentiras paternales

Por  López Lara David

 

Ayer, mientras esperaba en la peluquería mi turno para ser mi cabello cortado: Un niño de casi seis años, le pide al peluquero Aarón, sea peinado de raya en medio. Don Aarón, lo hace tal y como el niño le indicó. Cuando termina de peinarlo, el papá del niño se acerca y le dice “te pareces a Peña Nieto”, inmediatamente el niño se despeina y le contesta a su papá: “no, no quiero parecerme a ese, péineme otra vez”.

Después de peinarlo por segunda vez, le pagan a Aarón y se retiran. Seguido de su salida, era el turno para ser cortado mi cabello.

Obviamente, el niño no se parecía ni en lo más mínimo a Peña Nieto. El padre le dijo una mentira tan sólo para mofarse de su hijo, pues le fue inevitable soltar la carcajeada cuando el niño se despeinó. Esa mentira no fue tan molesta, pero otras  molestan aun más.

No mencionaré las mentiras más conocidas como “Los Reyes Magos” o “el Ratón de los Dientes”, aun siendo mentiras, nos alegraron demasiado la infancia. Al menos para quienes recibíamos un regalo el 6 de enero después de enviar el globo a los cielos,  o colocar la carta en el zapato viejo o bien, encontrar debajo de la almohada una moneda en la mañana después de colocar por la noche un diente de leche.

¿Cómo nacen lo niños papá/mamá? Es una pregunta inevitable de todo infante. Es confusa y por demás mentirosa la respuesta de los padres, “los trae la cigüeña de París”. Y en ciertas ocasiones, no es esa la respuesta, si no utilizan una explicación casi científica, “tu mamá recibió una semilla de mi y poco a poco creció hasta que saliste tú”. Debo de admirar el esfuerzo de cada padre por explicarles a sus hijos, el proceso natural del ser humano: reproducción sexual y nacimiento.

“¿Ya viste al guau-guau?”, “mira allá va el run-run”. Si alguien logró descifrar el significado de “guau-guau” o de “run-run” los felicito, sus padres les dijeron las cosas por su nombre. Quien no, aquí tienen una breve explicación. Los padres tienen la costumbre de sustantivar objetos y animales, tan sólo para que el niño entienda.

Los niños entenderán a lo largo del tiempo un perro como un “guau-guau”, o un carro como “run-run”, mientras logren entender, permanecerán con la idea de la existencia de  un guau-guaus o run-runs. Está demostrado, los niños logran aprender más rápido en comparación a una persona adulta, no es necesario simplificar las cosas.

También puedes encontrar a una familias en domingo (como también la puedes encontrar cualquier día de la semana, aunque menciono el domingo siendo este, el día de descanso para la mayoría), visitar el Museo de Antropología e Historia en Chapultepec, mientras los hijos de señor(a) presente, preguntan “Papá/mamá, ¿qué es eso?”, y la respuesta de los padres sea “es un chango”.

Entonces, ¿cuál fue el objetivo de los antropólogos y paleontólogos, quienes se esforzaron días enteros para demostrar la existencia de un antepasado homínido y otorgarle el nombre de “Australopitecos u “Hombre de Java” (siendo el caso), si llegaría un padre o madre experto del tema y decir “es un chango”?

Mi odio es hacia esas mentiras deformadoras de la cultura. Los progenitores no son del todo culpables, quizá ellos también fueron engañados por sus ancestros y tan sólo logrando un circulo viciosos formadores de patosos culturales, quienes viven en un sociedad plagada de mentiras.

Siendo la familia, la base donde el individuo se forja, crece y aprende, el individuo después sale de casa y se encuentra con otras personas a la cuales también se le mintió y se les dio información falsa, ¿cuál sería le respuesta cuando un niño llega a una escuela donde también el maestro utiliza mentiras para  educar?

Los maestros sí me irritan. Con ellos odio más esas mentiras, y me chinchan aun más porque son ellos quienes “estudiaron” para conocer de historia, matemáticas, biología u otra ciencia, en la cual fueron especializados, para encontrase maestros  ignorantes de las ciencias antes mencionas y tan sólo inventan las clases.

Para muestra, mi sobrino Esaú López García, estudiaba en la escuela privada Brookfield Americano, en sus clases tenía un profesor de biología quien cada tema visto en clase era obtenido de Wikipedia, conozco “alumnos Wikipedia” pero un ¿“profesor Wikipedia”?, y no sólo de esa enciclopedia, sino también del sitio de internet Rincón del Vago, para chingar más la situación.

Las mentiras si bien, a veces comienzan siendo discretas como las de los padres, evolucionan con los maestros a ser mentiras estructuradas y llegamos a los más altos pódiums de la política, donde se cuelgan las medallas de oro, tanto presidente, diputados, senadores y demás hijo de México.

Llegamos a la cumbre de la mentira, desde la publicidad o la propaganda política, prometiendo un “cambio para México”, (si bien no es mentira, hasta no observar lo cambios).

Aun observemos y escuchemos esas mentiras desde los Pinos o las mentiras de padres y maestros, entonces todos forman parte del sistema de mentiras, y por decir todos también me incluyo, es ahí donde entro en conflicto, pues me odio aun más cuando miento, no soporto mentir y sin embargo invento pretextos para no hacerlo.

Alguna vez todos hemos mentido, pero la pregunta a realizar es, ¿cuáles son las consecuencias de esas mentiras?, si bien acepto la mentira cuando el afectado de esta sigue siendo quien la emite, pero no acepto cuando una mentira afecta a otro, ya sea en su aprendizaje o bien, para ser peinado con la realidad en donde vive.

Regresando al niño quien se despeinó en la peluquería, al menos él sabe cómo no quiere ser peinado. En mi caso, prefiero no ser peinado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s