Te he echado de menos

Por Jonathan González

Tenemos todo el tiempo del mundo. Nada nos estorba esta ocasión. El tiempo es cómplice perfecto de nuestro amar. Recorro centímetro a centímetro tu hermosa anatomía.

La sinfonía del silencio es el acompañante perfecto, mientras nuestras miradas se cruzan acribillándose repletas de sentimientos.

Esos sentimientos que se traducen en el lenguaje de nuestras manos, que se desplazan sin frontera alguna.

Tu figura me embriaga sin piedad. Aroma, olor, sudor, caricias y un sinfín de acompañantes en este cuarto, que es nuestro campo de batalla, suavizado por las sabanas blancas que son el lienzo perfecto para esta obra de arte.

El aroma proveniente de tu cuello a puesto a trabajar mi memoria emotiva. Los recuerdos llegan uno tras otro. Imágenes, frases, momentos que parecían estar guardados bajo llave se abre cual caja de Pandora. Todo esto fue traído al presente y parece increíble que sea por un olor.

El sentido del olfato, es un sentido químico. Se denominan sentidos químicos porque detectan compuestos químicos en el ambiente. Nuestro  olfato es 10,000 veces más sensible que cualquier otro de nuestros sentidos.

La información capturada pasa al bulbo olfatorio y este es una de las estructuras del sistema límbico.

El sistema límbico es una red de estructuras conectadas entre sí que se encuentra cerca de la parte media del cerebro y está conectada con el sistema nervioso central.

Estas estructuras trabajan en conjunto para tener efecto en un amplio rango de comportamientos que incluyen las emociones, la motivación y la memoria.

 Muchas ocasiones llamamos “amor” a lo que realmente es olor. Ese olor intransferible que va con nosotros. Tufos que agradan y excitan dan placer y armonía.

Trato de guardar ese olor en mi memoria, literalmente me envicio de ti. Como extrañaba estos momentos en los que nuestras respiraciones suenan a la par, acompañados por un tambor que bombea sangre a nuestros cuerpos.

El cansancio hace presa de nosotros como cazador furtivo y nos fulmina hasta mandarnos a los brazos de Morfeo.

Es indescriptible el sentimiento que se genera al despertar a tu lado.  Los minutos han pasado, el tiempo es prófugo pero la memoria es el aliado y guardián de nuestro amar. El perfume puede comprarse en cualquier sucursal, pero con el aroma no se juega.

 

 

 

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