El Tritón olímpico

Por Jhon González

Volviste a hacerlo. Volviste a hacernos soñar. Volviste a demostrarnos que uno se puede levantar tras un fracaso inicial. Con elegancia simulaste a un delfín en la alberca olímpica de Londres.

Fotografías tomadas de https://www.facebook.com/olympics

Tú, el tritón del olimpo. Ese que se coloca el traje de baño cual súper héroe, llevando las pulsaciones de nosotros, los fanáticos, a mil por hora. Tras cada brazada que te acerca cada vez mas a la gloria de ser simplemente el mejor de la historia en tu disciplina.

No podemos más que rendirnos a tus pies y observar tu colección de 22 medallas olímpicas (ya quisieran muchos países acercarse a ese numero de metales)

Entendimos perfectamente que el enemigo más grande que puede existir es uno mismo. Tú eres ese claro ejemplo tras bañarte en oro con un récord impresionante en Beijín 2008. Llegabas con la fama de súper estrella y tácticamente intocable.

Pero esa primera carrera en Londres te regresó las ganas de conseguir el éxito y recordar las bases que te tenían en ese peldaño superior a los demás. Los límites físicos del agua se rompieron contigo prácticamente un cuerpo construido para nadar, los científicos encontraron que posees articulaciones dobles e hiperflexibles que son una gran ventaja sobre tus rivales.

Fotografías tomadas de https://www.facebook.com/olympics

Inventaste un nuevo estilo al nadar, llamada patada de delfín, al tener movimientos amplios. Con el menor gasto de energía aumentando tu propulsión un 10 %,  ondulando tu cuerpo desde el pecho sin mover la cabeza y los brazos para así evitar la resistencia.

El giro debajo del agua era parte de ese gran arsenal, ya que nadabas en un grado de 45 grados hacia abajo hasta llegar a una profundidad de un metro. Y así poder evitar las olas que retrasen tu movimiento y romper con todas las leyes de hidrodinámica. Las olas equivalen a fricción y perdida de engría, estas olas se extienden los lados del cuerpo generando resistencia.

Has pasado a la historia tras una actuación de redención, convirtiéndote en el monstruo que devora rivales para no dejar lugar a dudas.

Podré contar a mis nietos que alguien de apellido Phelps no tuvo rival más que el mismo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s