Historia de Diván

Por Jonathan González

Fotos originales de Roberto Medina

Coloquémonos en el siguiente escenario.

Hace aproximadamente dos años terminaste una relación por cuestiones netamente de supervivencia, ya que la flama del amor se había extinguido repentinamente. Las discusiones eran la sinfonía constante en tu vida.

 Ya conoces todas las presentaciones posibles del enojo de ella, que si por que estabas platicando con una amiga, que poque desgraciadamente sonó tu celular mientras te encontrabas en las artes amatorias, u olvidaste enviar un msn para desearle buenas noches y lo peor que podías hacer es decir que marcarías a su casa y por diferentes circunstancias no pudiste.

 Pero el historial es extenso, ella no soporta que recibas mensajes por ningún motivo, vives prácticamente en un bunker alejado de todo tipo de civilización. Aun así ella genera una seudorealidad donde tú le haz sido infiel hasta con la abuelita de tu mejor amigo.

Será; doctor

que pido mucho o que me conformo con poco
que sigo cuerdo o estoy totalmente loco
o será que la vida no es otra cosa
que un racimo de antojos…

Sabemos que ni el mismo Freud puede salvarte de esta. Te encuentras recostado un diván dispuesto a que el terapeuta te escuche (yo no se quien esta realmente más loco si el que escucha o el que trata de unir cabos sueltos para que medio lo entiendan) explicar la subrealidad , del por que la relación con tu pareja se encuentra tan deteriorada.

Y es por que no se le encuentra una cuadratura al circulo dentro de estos puentes de inconsistencia amatoria.

 

Cuando no hay más que decirnos

me hago uno con el humo

serpenteando la razón.

De todo aquello decidido

se estira el tiempo y me olvido

me olvido como vos.

Tu doctor interrumpe la larga historia que desarrollas con las partes básicas que recuerdas de la escuela, principio, nudo y fin, se deja de rodeos y te explica que los celos constituyen un sentimiento o una emoción que surge como consecuencia de un exagerado afán de poseer algo de forma exclusiva (me perteneces) y cuya base es la infidelidad -real o imaginaria- de la persona amada. Éste es el significado real del término celo: cuidado, interés, y esmero.

Por tanto su papel real estaría en asegurar la estabilidad de la relación y la de prevenir, hasta cierto punto, la promiscuidad.

A veces te miro y a veces te dejas
Me prestas tus alas, revisas tus huellas
A veces por todo aunque nunca me falles
A veces soy tuyo y a veces de nadie

A veces te juro de veras que siento,
No darte la vida entera, darte solo esos momentos
¿por que es tan difícil?…vivir solo es eso…
Vivir, solo es eso… ¿por que es tan difícil?

No es fácil, por tanto, establecer el límite entre  los celos normales y los celos patológicos.

Pero existen grados. En los celos patológicos hay tres características nucleares: la ausencia de una causa real desencadenante, la extraña naturaleza de las sospechas y la reacción irracional del sujeto afectado, con una pérdida de control.

Ahí es donde caes en cuenta que no siempre tu tienes la culpa de las acciones elaboradas por ella. Realmente tu haz llevado una vida cotidiana y natural, sin afectaciones reales, pero la inseguridad hace que ella vea moros con tranchetes hasta en las sabanas de su cama.

Sabes que te retiraste a tiempo de esa relación auto destructiva con una persona que vivía en una realidad alterna netamente alejada de ti y de ella misma.  Por lo cual decides enviarle un último regalo el día de su cumpleaños. Una camisa blanca de mangas muy muy largas.

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