Así tampoco fue

Por Jonathan González

Soy un gran aficionado al fut. Bien podría decir que soy la mezcla perfecta de talento entre Messi y Cristiano Ronaldo, pero no hay por que engañar a la gente, mi forma de juego se asemejaba mas a la del Kikin Fonseca.

No se quien le dijo a mis padres que necesitaba desempeñarme dentro de un deporte y, por alguna extraña cuestión astral,  ellos decidieron que tendría un excelente futuro dentro del balompié.Esto parecía ser una gran broma ya que,según  mi madre,  el uniforme me quedaba como si estuviera colgado en el gancho

Aún recuerdo el uniforme que no portaba mangas. Era en su totalidad gris  y tenia un caballo simulando  al que los griegos utilizaron como estrategia para conquistar la ciudad de Troya (lo que es actualmente Turquía).  Ese que tomaron  los troyanos como un signo de su victoria. Que fue llevado dentro de las murallas  sin saber que en su interior se ocultaba el enemigo. Y que por la noche, los guerreros salieron del equino, dominaron a los centinelas y permitieron la entrada del ejército griego, lo que provocó la derrota definitiva de la ciudad.

Yo trataba de emular un poco lo realizado por el “matador” Luis Hernández, todo entrega y corazón sin mucha filigrana. Recuerdo que me tocaron los inicios del mayor ídolo del ame ( el cuau) pero nada se me quedaba.

Sé logré realizar mucha entrega dentro del campo de juego,  pero nada de magia. Me gustaría contar una que otra crónica de burles, bicicletas, túneles y una lista interminable de movidas pamboleras, me gustaría contarlo pero no es cierto.

De entrada solo metí un gol y así que digan meter  como tal pues tampoco. Realmente el balón golpeó mi espinilla tras un rebote dentro del área chica y se incrustó donde las arañas hacen su nido (esto en palabras de un perro muy famoso).

Bien podría decir que le coloqué el empeine, midiendo la trayectoria del balón, restando un poco la resistencia del aire y tomando en cuenta la gravedad que rige a nuestro planeta tierra para que este hiciera juego exactamente en el ángulo que forman los dos postes de la portería y así narrar un portento de gol , pero esto tampoco sucedió.

Cada que tocaba el balón este salía con efectos tan extraños que eran realmente irrepetible. Y yo utilizaba mucho el incomparable y muy utilizado “punterazo” ,ese no sabe fallar.

Sabiendo bien que esto no era para mi decidí alejarme del terreno de juego, y di paso a mi faceta de ferviente seguidor del balompié. Ese ser que deja el corazón en manos de 11 hombres que van y vienen intentando meter la esférica y así poder desahogar el grito de gol desde lo mas profundo del alma.

He de reconocer que comencé mal ya que existen infinidad de equipos, historias, colores, jugadores y sobre todos motivos para entregarte en cuerpo y alma por una camiseta, de manera religiosa.

Me sentía como actualmente se encuentra la población mexicana, sin saber quién y por que elegir a tal o cual candidato. Que si el color verde con vivos aun mas verdes y un copete inconfundible; que si la diferencia en tonos azules ( pan con lo mismo) ; o bien el amarillo pollo del “complo” o bien el equipo de la minoría que solo llena la alineación de este encuentro netamente disparejo.

Propuestas, ilusiones, promesas, de verdad suena tan similar al deporte de mis amores. Pero aquí existe la posibilidad de tachar sabiendo que la elección realizada es parte de la misma gata, pero revolcad, empleando la frase de quien es el menos “pior”.

Comencé por abordar una maquina de la cruz azul que acababa de ser campeona en un reñido partido contra los rayos del encasa. El gusto me duro poco ya que no terminaba por entender bien este deporte.

Dicen que uno puede cometer uno que otro pecado en esta vida y yo ocupe uno de ellos al decir que sería seguidor de las águilas del América, en esa época dorada donde no consiguió campeonato. Pero contaba en su alineación con el doctor García, Zague, Del Olmo, Lara y un par de africanos en punta que revolucionaron este negocio de las patadas. Después no se como rayos pase a ser seguidor del hermano menor que porta colores rojo y blanco.

Pero realmente estaba en una etapa de la vida donde uno cambia de equipo como de calzones, ya que no sentía identificación por los colores. En palabras de mi padre, es como la novia; le encuentras uno que otro defecto y termina por no gustarte.

Esta vida es una ruleta de emociones, y así llegué a la preparatoria aún sin saber que a estos colores entregaría mi vida. Ya que por mis venas corría sangre azul y oro experimentando así el mencionado fanatismo y, por fin, sentí la identificación, entrega y relación sentimental dentro del fut (digamos que encontré a la novia de mis sueños).

Dígase fanatismo; básicamente, un ahorro de energía psicológica. Para entenderlo pensemos en los registros, en las sensaciones que producen las dudas.

Una persona que experimenta dudas en una situación determinada se encuentra en la necesidad de realizar una elaboración compleja: ha de buscar las distintas posibilidades, estudiarlas, sopesarlas, calcular los factores que pueden intervenir. Mirar el problema desde distintos puntos de vista, calcular las posibilidades de éxito/fracaso…

Durante ese proceso el psiquismo trabaja mucho, se experimenta una sensación de inseguridad, las acciones son más lentas y la incertidumbre produce cierto temor (al fracaso, al error, a las consecuencias, etc)

El fanatismo ahorra todo esto. Propone al psiquismo una solución rápida, contundente, eficaz. Gracias a la ideología colectiva se integra tan bien en el mundo, que nunca se siente aislado y extraño. Bien dicen que es de sabios cambiar de opinión, prometí ser fiel a estos colores de mi casa de estudios. Y como bien decía esa mítica playera “HECHO EN CU”.

Pasé por la gloriosa época del bicampeonato del penta pichichi, sufrí la derrota en la final de la copa libertadores a manos del Boca en la mismísima Bombonera de Argentina.

Gocé  la victorea sobre el Real Madrid en la casa blanca. Y por fin entendí que el fútbol te acompaña en la vida lleno de alegrías, tristezas un ganamos o perdimos (como si uno corriera tras ese balón de las injusticias).

Soy un gozoso seguidor de esta religión pambolera  y como cada torneo las esperanzas crecen para poder levantar esa copa, jugadores van y vienen y este mundo sigue girado de igual manera que la esférica de las pasiones.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s