Bajo el volcán II

Por Arturo Pérez

La más conocida leyenda sobre los volcanes se narra cómo una princesa y un guerrero mueren de tristeza al no poder realizar su amor, desde entonces yacenla Mujer Blanca(Iztaccíhuatl) yla Montañaque Humea (Popocatépetl) petrificados cerca del sol.

En ocasiones, al recordar Popocatépetl el fatídico final de su amor, su corazón se estremece haciendo temblar la tierra, a la vez que su antorcha libera un humo triste. La cosmovisión indígena estableció una relación sagrada con la naturaleza. Los cerros, las montañas y los volcanes representaban a los Tlaloques, ayudantes de Tláloc para traer la lluvia.

Aún en la actualidad persiste el respeto y cierto vínculo sagrado con las cimas mezclando antifuas concepciones con la religión católica. El nombre de Don Goyo viene de la tradición popular, y es la personificación humana del volcán como un mestizo o indígena vestido como campesino y que sólo las personas con dones especiales pueden ver, particularmente los tiemperos, personas con la habilidad “dada” por un rayo de leer los cambios del tiempo y pedir por las aguas.

Es decir aún persiste en la tradición de las comunidades un vínculo de respeto en el que los conocimientos tradicionales de medición del tiempo se unen con lo sagrado.

Podemos conocer más sobre este volcán si exploramos otras formas de verlo. Desde el punto de vista ecológico, este sitio natural es importante por funcionan como un corredor biológico, un área de paso de muchos animales que permite la comunicación con otras áreas naturales. Y por conservar áreas de vegetación que producen oxígeno.

Bosques de pino, oyamel y encino que atrapan el dióxido de carbono de las ciudades y dan alimento y hogar a muchos animales silvestres. El terreno abierto y la vegetación también permiten la infiltración del agua a zonas más profundas, filtrándola poco a poco en diversas capas hasta que después de años brotan como manantiales.

Los bosques y praderas de alta montaña son habitados por organismos muy diversos. Crecen muchas variedades de hongos comestibles colectados por los habitantes. Y aunque es posible que imaginemos que viven ardillas, ratones y varios tipos de aves. Difícilmente podríamos imaginar que habitan venados de cola blanca, gato montés, zorrillos, zorros, coyotes y mapaches.

Tlacuaches, armadillos y un conejo que sólo se distribuye a los alrededores de los volcanes: el conejo zacatuche o teporingo. Y que por las noches, cuando las estrellas brillan más intensamente los murciélagos insectívoros recorren el cielo para alimentarse. Controlando así la cantidad de insectos que de otra manera podrían convertirse en plaga para los cultivos. Hay también reptiles acostumbrados a las bajas temperaturas, algunas víboras de cascabel que se alimentan de roedores.

Y una variedad de aves migratorias y residentes que se alimentan de las semillas y roedores de la zona. Formando así un ambiente muy dinámico en el que las poblaciones de algunos influyen sobre las poblaciones de otros.

Por lo anterior, los habitantes de la cuenca de México tenemos el privilegio de beneficiarnos con los servicios ambientales y la belleza de un volcán que sigue activo por temporadas y que representa un refugio y un atractivo natural que nos vincula conla Tierra.

En una muy memorable ocasión visité parte del parque, la zona del Iztaccíhuatl con unos amigos, y aunque desconocía aún mucha de la información disponible, quedé maravillado con la belleza natural del sitio, recorrimos el camino de los arroyos río arriba y fue ahí donde vi brillar por la noche como zafiros y diamantes las estrellas que desde mi casa parecían opacas.

Entendí el valor de apoyarnos como equipo y de ser persistentes. Y es por eso que a manera muy personal pensamos que la montaña te enseña a vivir. Por demás la belleza del paisaje es sobrecogedora, la maravilla natural no cabe en los ojos.

Si aún no conoces el parque, cuando baje la alerta quizá sería la mejor recomendación, conocerlo personalmente, entonces todas estas líneas habrán servido de algo, en las propia experiencia del viajero entenderá porqué es necesario respetar y proteger a  este magnífico lugar, desde donde, en la tradición del pensamiento antiguo, se formaban y enviaban las nubes para la cosecha. Fotografías tomadas de la exposición Dr Atl, obras maestras.

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