Descifrando huellas

Por Yoali Hernández

Durante la cena, mi papá nos dice que el sábado nos iremos de viaje. La pregunta que le hacemos al mismo tiempo mis hermanos y yo es:

–          ¿A dónde nos vas a llevar?

–         Es una sorpresa del día del niño.

Toda la semana esperamos con ansias el sábado, y a pesar de que le insistimos mucho a mis papás para saber a donde nos iban a llevar, no tuvimos éxito alguno.

¡Por fin es sábado! Nos levantamos muy temprano, y he de confesar que estamos muy nerviosos. Al subirnos al coche, encontramos unos libros sobre dinosaurios ¿nos llevarán a ver dinosaurios?

Mis papás seguian sin decirnos a donde nos llevaban, solo vimos que nos dirigiamos hacia Puebla. Después de un par de horas llegamos a San Juan Raya, el cual era nuestro destino final.

Hace mucho calor, pero nuestra emoción es más fuerte. Nos bajamos del cohe y mi mamá se acerca a un señor llamado Pedro, el cual se dirige a nosotros para decirnos que, en San Juan Raya antes vivían dinosaurios.

Volteo a ver a mis hermanos y corremos por los libros que estaban en el coche. Pedro nos guia hacia unas huellas de dinosaurios, entre él y mis papás deciden que debemos decirles de que dinosaurio son esas huellas.

Después de observar las huellas, empezamos a discutir entre mis hermanos y yo, llegando a la conclusión, que el dinosaurio caminaba en cuatro patas, y que debio haber sido enorme.

Pedro asintio con la cabeza, y nos dijo:

–         ¡Muy bien! Las huellas son de un Sauropodo. Los sauropodos son de los vertebrados más grandes que han existido, caminaban en cuatro patas, comían hojas de árboles y tenían un cuello muy largo. Su cola era larga y la podían usar como un látigo para defenderse.

Seguimos con el recorrido, hasta llegar con otras huellas. Muy diferentes a las de los Sauropodos.

Alin, cansada y asoleada, solo pudo decir: ¡Estas huellas parecen de un pájaro muy grande!

Pedro nos vio un poco cansados, pero con mucho entusiasmo, por lo que nos empezó a explicar que esas huellas eran de un Ornitópodo.

–     Los Ornitópodos eran herbívoros, (no comían carne como mi hermana Citlalli que es vegetariana) caminaban en dos patas, las cuales tenían tres dedos, eran muy parecidas a las de las aves. Su cola era larga y le servía para mantener el equilibrio cuando corría en sus dos patas traseras.

Fue una gran experiencia haber ido a San Juan Raya, si van de visita, a parte de ver las huellas de los dinosaurios, podrán visitar el museo paleontológico de la comunidad, y si te gustan las artesanías vas a encontrar canastos, flores, grillos, mariposas y dinosaurios hechos de hoja de palma.

Todo niño y no tan niño aficionado a los dinosaurios debe visitar San Juan Raya, créanme que no se arrepentirán

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