¿Se te movió el piso?

Primera parte

Por Carmina de la Luz

Hay eventos o sucesos que a cualquiera le mueven el piso. Es insólito. Encontrar al amor de tu vida en donde menos lo esperas, sí ese roce de hombros al salir de una conferencia, recibir un mensaje de aquel por el que tanto tiempo aguardaste.

¿Qué tal algo más brusco? Una llamada de extorsión a mitad de la noche, en la que un desconocido asegura tener bajo su control a la persona que más amas. Sin duda el corazón parece salirse de su lugar, el cuerpo se enfría y los pensamientos tropiezan entre sí, sin que tú encuentres cómo huir del desastre.

Sí, es horrible, aunque no creo que haya peor movida de piso que una real, sobre todo cuando esta recibe el nombre de “terremoto”. También es insólito. Sucede y de inmediato todo empieza a girar en torno a este fenómeno natural. La población entra en pánico, las autoridades se levantan de cualquier lugar para ponerse en contacto con quien sea necesario, los medios de comunicación convergen en la misma nota, los especialistas intentan explicarlo.

No es para menos, un sismo puede ser suave, prácticamente imperceptible para los humanos, pero también puede ir más allá de darnos un simple susto. Al principio es como si la gente se moviera a la par del suelo, gritan y corren (aun cuando no deberían hacerlo). Luego el temblor sede y el mundo también parece detenerse. Segundos después todos intentan comunicarse, buscan a sus seres queridos y reaniman a los pasmados.

Quizá perdimos la energía eléctrica por algunos instantes, tal vez las redes de telefonía celular se hayan saturado por varias horas, a lo mejor parte de nuestra casa quedó cuarteada. “No pasó a mayores”, decimos, siempre esperando lo mejor, aunque no siempre sucede lo mejor.

En los peores casos la cuenta final se refleja en los muertos, heridos y gente que no aparece aun después de ser buscada durante días. Hogares destruidos, escuelas y hospitales sepultados bajo los escombros y de frente el reto de comenzar de nuevo y reconstruir una ciudad entera.

Rompecabezas desastroso

La sacudida que sentimos cuando se presenta un movimiento telúrico, sismo o temblor, tiene un origen mucho más remoto en tiempo y en espacio de lo que imaginamos. Claro, lo sentimos en la superficie del planeta, pero se puede decir que este mismo movimiento proviene del corazón de la Tierra.

Nuestro planeta puede llegar a parecerse a un aguacate redondo. Tiene un núcleo interno sólido y muy caliente, un poco más arriba el núcleo externo se presenta como una gelatina, sobre éste encontramos el manto que es más firme, y finalmente se haya la capa más externa, la corteza terrestre.

En el núcleo externo ocurre un fenómeno de transmisión de energía muy parecido al que se da cuando ponemos a hervir agua. La porción de material o agua más caliente se mueve del fondo hacia arriba, donde está menos caliente. Después de que ésta se enfría se hace más pesada y vuelve a bajar, y así una y otra vez.

Parte de esta energía llega hasta el manto, el cual al ser más sólido tarda miles o millones de años en transmitirla como si fuera un fluido. Sin embargo, lo hace y entonces la lleva hasta la corteza, y como ésta es muy delgada y a la vez rígida, la energía recibida ha provocado (durante miles de millones de años), que se rompa en piezas, transformándola en un rompecabezas gigante.

Los científicos que estudian este comportamiento, geólogos, geofísicos y geógrafos, le han dado un nombre a cada una de esta piezas, pero de manera general las han llamado placas tectónicas. Se reconocen entre 12 y 17 placas tectónicas que son movidas por las fuerzas interiores del planeta, fenómeno que conocemos como tectónica de placas y que ha dado forma al paisaje terrestre.

El territorio mexicano descansa sobre cinco de esas placas, pero es la de Norteamérica sobre la que se encuentra la mayor parte de nuestro país. Ésta se encuentra rozando continuamente a las otras 4 placas y esto es lo que origina la mayor parte de los temblores en México.

Sino es Chana es Juana

Existen otras causas naturales que desencadenan una sacudida de la superficie terrestre, los derrumbes, por ejemplo, o el impacto de algún meteorito. Otras causas provienen directamente de actividades humanas, como el colapso de techos mineros o explosiones de bombas. Sin embargo, los principales precursores de los terremotos son la tectónica de placas y el volcanismo en segundo lugar.

 Dentro de la misma tectónica de placas, hay comportamientos que provocan más sismos que otros, empezando con el hecho de que entre los límites de las placas se presentan las zonas sísmicas más importantes, además de que el fenómeno de subducción tiene un mayor efecto sísmico que el de extrusión.

La extrusión sucede cuando emana material fundido a través de una ruptura de la corteza oceánica que llega hasta el manto. Dicho material se solidifica cuando entra en contacto con el agua de mar, forma el piso oceánico y proporciona unos buenos empujes que separan a las placas.

Por otro lado, la subducción sucede cuando una de las placas, por lo general una formada por corteza de tipo oceánica, densa y pesada, es destruida debajo de otra placa, que puede ser de tipo continental (menos densa).

Puras Fallas

En ocasiones, cuando la energía proveniente del interior de la Tierra se libera hasta llegar a las placas tectónicas, la tensión entre estas supera la resistencia elástica de las rocas que las conforman y las rompe formando lo que conocemos como falla. A lo largo de estas grietas, como la de San Andrés, se da un deslizamiento, ya sea en forma vertical, horizontal o ambos.

En el noroeste de la República sucede que la separación de la roca es mayor en la boca del Golfo de California que en la parte en donde la península se une al continente. Esto es lo que ha generado la falla sobre la que se desliza la península hacia el norte de manera horizontal, separándose del resto del país.

A este fenómeno se le conoce como interacción de placas de tipo transcursión. Cuando las placas llegan a atorarse comienzan a acumular la energía que las empuja (proveniente de un fenómeno de extrusión) y si esta se libera entonces produce un sismo.

Epicentro

Actualmente la información viaja tan rápido alrededor del mundo, que prácticamente estamos enterados de cualquier evento trascendente en cuestión de minutos. El caso de los sismos no es la excepción, ya que de inmediato se dan a conocer los principales datos del fenómeno.

Siempre nos hablan del epicentro, entre otras cosas, pero pocas veces, o bien nunca, mencionan la palabra hipocentro. El hipocentro es el punto interior de la Tierra en el que la energía es liberada y donde inicia el movimiento telúrico. Mientras que el famoso epicentro es la proyección del hipocentro en la superficie terrestre y donde el sismo se siente con mayor intensidad.

En México existen dos zonas sísmicas en las que siempre se reportan los epicentros. Una tiene como principal responsable a la subducción de la Placa de Cocos por debajo de la placa Norteamericana, fenómeno al que le debemos los sismos que suceden en el centro y sur del país.

La otra zona se encuentra al noroeste del país, en la que la Península de Baja California sufre una transcursión respecto a la placa de Norteamérica La mayoría de los sismos en México inician en el Istmo de Tehuantepec y en Chiapas, pero casi todos los que se generan aquí tienen una magnitud pequeña. En cambio, en Oaxaca y Guerrero, hay menos eventos pero estos son de gran magnitud. Y en Michoacán, Jalisco y Colima se dan mucho menos pero también son de gran magnitud. Por su lado, los sismos que suceden en la segunda zona sísmica del país, sobre todo en la región de Mexicalli, son frecuentes pero su magnitud casi siempre es pequeña o regular.

CONTINUARÁ…

6 comentarios en “¿Se te movió el piso?

  1. Muy bueno, los felicito por el articulo, tengo una pregunta… Yo hasta los conocimientos superficiales que tengo sobre el tema de movimientos teluricos, nunca había escuchado que algo como el fenómeno que describiré en un momento haya influenciado en estos.

    Recientemente leí un articulo de unos supuestos científicos que dicen que la Tierra pasará a través de un canal gravitatorio que conecta el Sol y un objeto entrante de enorme masa (HMO) lo que provocara que el eje de la Tierra cambie entre 5 y 6 pulgadas. Según este fenómeno ya ha ocurrido anteriormente y se le asocian por ejemplo que Saturno, desarrolló un anillo extra y provocó la súper tormenta que hoy arrasa el hemisferio norte. Ademas de la licuefacción del núcleo de Venus, la desaceleración de la rotación de Marte, y el aumento de la sismicidad de Urano son perturbaciones asociadas a este HMO entrante.

    Tengo entendido que hay miembros de la Sociedad Astronómica entre sus filas y les pregunto: ¿Realmente existe tal objeto, de tal masa, de tan larga distancia que pueda perturbar de esa forma a los planetas? ¿Realmente puede existir una relación entre el fenómeno de atracción de dos astros y el movimiento telurico de uno?

    GraX

  2. Gracias por tu comentario Ricardo. Para poder dar una mejor respuesta te pido que nos brindes algo de tiempo. Así mismo, estaría genial que compartieras con nosotros los datos de la fuente en la que leíste lo que nos comentas, así podremos revisarlo y quizá pedir el apoyo de algún experto en el área. Gracias de nuevo.

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