Más allá de la realidad: Ron Mueck

Por Jorge Alberto Vargas Bazán

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(Fotos originales de Jorge Alberto Vargas Bazán)

De entre las múltiples exposiciones que vieron nacer el 2012 hubo una en especial que logró atrapar la atención y el gusto de la gente. Ron Mueck y su obra, llegó ala Capitalpara mostrarnos la fuerza y la belleza del Hiperrealismo, rompiendo records en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, que hasta el pasado 10 de enero registraba 300 mil visitas, más las que se acumulen hasta su cierre el próximo 5 de febrero.

Ron Mueck nos trae con su obra sus experiencias y su manera de ver la naturaleza humana, las sensaciones y emociones, la soledad, la monumentalidad, una forma de identificarnos con nosotros mismos en esculturas que corrompen las escalas, con gigantes o diminutos seres, con un detallismo inmenso que pretende reproducir la realidad de la manera más fiel.

Y este es justamente el objetivo de  hiperrealismo, recrear la realidad lo mejor posible, llegando a ser tanto o más fiable que la misma fotografía y en cuyo espacio puede manifestarse una realidad más profunda a la perceptible a simple vista.

Ron Mueck nos muestra en esta exposición varias facetas de su vida; Australiano de nacimiento y actualmente radicado en Londres su gusto por el detalle y su habilidad para crear esculturas colosales proviene en parte por sus trabajos en el mundo de los efectos especiales.

Gran parte de sus obras son producto de la meticulosa observación y de la fascinación que encontraba en las diferencias culturales como es claramente visible en la pieza Naturaleza Muerta en la cual muestra un enorme pollo con el pescuezo degollado colgado de un gancho en el techo, pieza inspirada al ver la manera tan particular en que estos animales son exhibidos en México para su venta.

Además es notable la manera en la que su obra habla tan profundamente de su propia vida, y de cierta manera de la naturaleza humana, cada pieza muestra a gente común en espacios comunes, realizando actividades de la vida diaria, muchos de ellos demostrando sus emociones y dejando ver su intimidad descubierta al ser despojados de la artificialidad de sus ropas.

Ron Mueck presenta en México una exposición poco común, con mucho contenido y muy entretenida que podría no volver a tocar tierra azteca en mucho tiempo, por lo que si no han tenido la oportunidad de ver esta espléndida colección no es mala idea tomarse un tiempo para recorrerla, y tener una bonita experiencia.

Quizá lo único que podríamos reclamar de la obra es la reducida cantidad de piezas en exposición, conformada solamente por 9 de las casi 40 esculturas de su autoría.

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