De estrellas y otros relatos

Por Arturo Pérez de la Cruz (astrónomo aficionado)

Cuando era niño, recuerdo que pasaba largas horas mirando el cielo, observando las nubes o la luna y las estrellas por las noches.  Sólo por el placer de observar aunque no le veía pies ni cabeza.

Lo que entonces no sabía era que esos puntos luminosos eran también soles, a veces mucho más grandes y luminosos que nuestro sol, pero muy lejanos. Y que esos mismos objetos espaciales que miraba habían maravillado a nuestros antepasados en muchas épocas y en distintas culturas.

Quienes habían observado su paso a través de la bóveda celeste con mucha constancia hasta descifrar patrones y eventualmente encontrar una manera de medir el tiempo con elaboración de calendarios muy precisos.

Levantaron edificios especiales para su observación e incluso ciudades enteras estaban orientadas de acuerdo a la salida y puesta del sol y su tránsito aparente de este a oeste. Estos astros tenían una gran importancia al ser el eje de medición del tiempo e incluso de sus creencias.

Ya decía el astrónomo y divulgador de la ciencia Carl Sagan que la fascinación por los astros ha sido una constante en las culturas y en su formación. La razón quizá es que buscamos en éstos un sentido de existencia.

La astronomía actual ha demostrado que en efecto existe una profunda vínculo entre el cosmos y nosotros, ya que en principio formamos parte de este y porque nuestros orígenes se remontan a las estrellas, la razón es la siguiente: En el universo existe una gran cantidad de hidrógeno y helio pero el resto de los elementos es extremadamente escaso en comparación.

Las estrellas, están formadas por hidrógeno y helio, y funcionan convirtiendo  el primero en el segundo, en una reacción que sólo puede ocurrir en un ambiente con una temperatura y presión descomunal.

Con este trasfondo sucede que cuando las estrellas agotan su combustible comienzan a producir elementos más complejos, como el carbono e incluso el oro. Seguramente recuerden que los seres vivos están formados por los elementos CHONPS (carbono, hidrógeno, Oxígeno, Nitrógeno y Fósforo, pues sucede que estos elementos solo se producen en las estrellas cuando están a punto de extinguirse. Algunas veces terminan por estallar y expulsan todos los elementos nuevos que produjeron.

Nuestro Sol tiene una edad aproximada de 5500 millones de años (5500 000 000) y aún está en la mitad de su vida, tal parece que antes de que existiera el sistema solar que conocemos hubo eventos un par de explosiones que eventualmente formaron los elementos que actualmente constituye ala Tierray todos los seres vivos.

Queda mucho por contar, y aunque quizá todo ese mar de datos se olvide en este mundo de velocidades y prisas, el escenario nocturno siempre será un espacio para la maravilla al alcance de la vista y quizá el refugio de paz que podemos encontrar en las cosas sencillas pero infinitamente hermosas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s